Himno
a la gesta de la Vuelta
de Obligado
(Aire del litoral)
Música:
Walter Larroquet
Brazo del río Paraná que angosta y gira
por aguas dulces de indomable corazón,
bebió en la fuente de tu cauce la mentira,
la inagotable oscuridad de la ambición
Desde otras tierras los imperios conspiraban,
bajo pretexto de la paz continental
y con sus naves, poderosas, avanzaban
a decretar el libre paso comercial.
Fue la batalla de la Vuelta de Obligado
declaración de libertad y valentía,
por defender nuestra vital soberanía
se resistió hasta un enemigo replegado.
Aquel noviembre la milicia argentina,
y un Pueblo unido en franca lucha resistieron
con las cadenas que al pirata repelieron,
por una patria en dignidad, gloria y honor.
Bandera al viento se agitaba su codicia
en vil intento por quebrar nuestra Nación;
un gesto claro de perjurio e impudicia
desbaratado con política y pasión.
Como una enseña ha de quedar en nuestra
historia
la sangre criolla que este suelo humedeció,
y siendo justos honraremos en memoria
esa victoria que el recuerdo silenció.
Una mujer: PETRONA SIMONINO.
Los “Patricios de San Nicolás”, comandados
por don José Luis Barrera, defendieron, con fiereza espartana, el extremo
izquierdo de la línea argentina. Ahí estaban, entre otros bravos arroyeros,
José Norberto Ruiz, Segundo Román García, José Rufino Núñez, José del Valle,...
y entre tantos, una mujer: Petrona Simonino. El parte de la batalla de la Vuelta de Obligado, escrito
por el general Lucio Mansilla, destaca los méritos de la brava nicoleña, esposa
del capitán don Juan de Dios Silva. Fue Petrona Simonino, “la Nicoleña”, un símbolo de
la mujer argentina. Hija de padre francés y madre criolla, había nacido en
1811. En l832, se casó con el rico hacendado don Juan Don Juan de Dios Silva;
más tarde capitán de artillería, en los instantes que preceden a la
movilización de las milicias urbanas del viejo San Nicolás que tantos
sacrificios tiene realizados ante el altar de la patria.
Como muchas otras madres, esposas, novias,
hermanas,… Petrona Simonino, emulando a las niñas de Ayohuma, cumplió estoica y
humana misión de enfermera ocasional. Restañó heridas y auxilió a los
moribundos y mitigó el dolor de los caídos. Otras heroínas como ella cayeron
olvidadas, sus nombres se perdieron en el tiempo, son mártires desconocidos de la República. Petrona
Simonino, si bien ha podido perpetuarse en la historia, es una ilustre matrona
casi olvidada. ¿Cuántos arroyeros saben de su nombre? ¿Qué hay en la ciudad que
memore su silencioso comportamiento? En el recodo bonaerense del Paraná,
próximo a San Pedro, teatro del sangriento encuentro, un monolito levantado en
1935 ostenta una placa recordatoria colocada por el Círculo Tradición Nacional
su leyenda proclama: "/EL CIRCULO TRADICIÓN NACIONAL - A PETRONA SIMONINO/
POR SU HEROICA ABNEGACIÓN EN EL COMBATE DE VUELTA / DE OBLIGADO - 20 DE
NOVIEMBRE 1845 - 1935-".